Síguenos en nuestros Canales

TwitterLinkedinYoutubeFacebook

Martes, 26 Mayo 2015 01:21

Gira anual de los veteranos: Vilna (Lituania)

Una vez finalizada la gira anual de veteranos del Liceo, llega el momento de plasmar la parte deportiva en esta habitual “crónica”, que un año más, tiene que empezar con el anuncio de una nueva victoria. Nueve años, nueve viajes, y ocho triunfos solo interrumpidos por el viaje a tierras lusas (la única vez que hemos viajado hacía el suroeste, todo hay que decirlo). Buen balance de resultados. Pero si nos atenemos a los otros objetivos de estos viajes, los resultados son todavía más abrumadores. Nueve años, nueve borracheras, pleno total!!!



Pero volvamos a Lituania, que tiempo habrá el año que viene de hacer balances una vez que cumplamos la decena.

Para el viaje de este año, la mayoría del grupo volvimos a la versión clásica de estos viajes, con el vuelo el viernes por la mañana, y la vuelta el domingo. Mandamos eso sí, una avanzadilla de expedicionarios el miércoles para ir reconociendo el terreno y localizar las primeras cabezas de playa en tierras lituanas. Entre ellos, nuestro hombre en la China, Marco, que este año tenía que abandonar el grupo el jueves por motivos laborales, pero al que mantenemos como parte de la expedición de este año como si hubiera estado con nosotros el resto de la gira.

Una de las misiones encomendadas a este grupo tenía objetivos gastronómicos, y consistían en localizar sendos restaurantes para la comida del viernes previa al partido, y la del sábado de celebración oficial de la gira. Teniendo en cuenta que el viernes la organizaron en el propio hotel y el sábado en el primero de los sitios que llevaban en una lista de varios, nos hemos quedado con la sospecha de que los dos días de estancia previa en Vilna los dedicaron a otros menesteres distintos de los de buscar locales.

El resto del grupo, como ya anticipábamos antes, teníamos fijada nuestra cita el viernes 22 de mayo a las 6:00 a.m. en el aeropuerto de Barajas. Más o menos a la hora que habíamos quedado (aunque no exactamente en el sitio, porque la gente hace lo que le sale de los huevos), todos los viajeros nos fuimos encontrando en la T1 del aeropuerto. Tras los saludos y abrazos correspondientes a no habernos visto en mucho tiempo, procedimos al embarque en un vuelo que resulto bastante tranquilo. La temprana hora de la mañana y la ausencia de alguno que habla como si se hubiera tragado un megáfono contribuyeron a sobrellevar cuatro horas en una caja de zapatos que los de Ryanair llaman asientos.

En torno a las 12:30 del mediodía tomábamos tierra en Vilna que nos recibía con una ligera lluvia y en torno a 15º C. Pudimos comprobar, como ya nos habían advertido nuestra avanzadilla, que en el aeropuerto de Vilna no había ni fingers ni nuggets, así que tuvimos que llegar a la terminal un poco mojados y sobre todo con hambre. Después de recoger TODAS las maletas (este año sin sorpresas desagradables) y de localizar el autocar de la federación de futbol de Lituania, con el escudo del Liceo en el parabrisas, nos marchamos para nuestro cuartel general, este año establecido en el Hotel Europa City de Vilna.

Con la duración del vuelo, este año no había ni tiempo de dar un paseo por la ciudad antes de la comida prepartido, que esta vez consistía en……….pasta y pollo, que otra cosa iba a reservar el Pre. Siesta reparadora profunda y pál campo.

Las instalaciones deportivas se encontraban dentro de un enorme parque bastante céntrico, así que el desplazamiento fue corto. La llegada fue un poco más complicada ya que la lluvia de los últimos días en la ciudad había anegado el acceso al campo que tuvimos que hacer a pie en los últimos metros. La entrada natural además estaba ocupada por un Club de Tiro con arco, y a pesar de que tenían aspecto de tener bastante puntería, optamos por rodear esa parcela para entrar al campo por un lateral. Todo ese rodeo contribuyó a la impresionante imagen que nos llevamos al entrar en el campo. Un enorme espacio abierto dentro de un bosque, con una impresionante pradera de hierba que llamaba la atención, no solo por el buen estado del césped, sino por la increíble regularidad de toda la superficie.

El tamaño del campo empezó a preocuparnos, sobre todo a nuestros alas, en quienes teníamos puestas muchas esperanzas. La distancia a la que veíamos los palos contrarios nos hacían dudar de si alguno de los integrantes de nuestro equipo podría llegar a esa otra zona de marca sin hacer escala en medio. La propia zona de marca tenía unas dimensiones que en Madrid nos permitirían montar un campo de entrenamiento sin ningún problema.

Apenas había cuatro o cinco rivales, pero ya advertimos por su edad que este año no les habíamos convencido de que nuestro grupo tenía una media de 50 años. Cuatro chavales que no llegaban a los 25 y uno que apenas habría alcanzado la mayoría de edad, entrenaban en la puerta del vestuario mientras nosotros nos cambiábamos. Alguno descubría un detalle curioso, los contrarios, el Gelezidis Vilkas vestían como el Salvador pero en un vagón abandonado junto al campo ponía VRAC, lo que nos hizo pensar que intentaban despistarnos.

Y como suele pasarnos, a las 17:00, media hora antes del kick off ya estábamos calentando intensamente, y en dos o tres minutos ya habíamos advertido que si seguíamos así más de uno no llegaba al partido. Así que, cambio en el ritmo de calentamiento, y repaso de jugadas. Como veríamos después en el partido, todo tiempo perdido. Eso sí, nos dio tiempo a ver en directo como los dos que intentaban levantar al Paquete se hundían en el terreno antes de levantarle ni un centímetro del suelo, algo evidente si lo hubiéramos pensado antes de intentarlo, claro.

Llegaba ya la hora del inicio, y aunque enfrente apenas había 15 lituanos, y la mayoría no eran veteranos realmente, Apa decidió tomar las riendas del asunto. Cita urgente con nuestro entrenador, alineación titular, y al campo. Antes tuvimos que cumplir con un ritual de entrada en el terreno de juego que, la verdad, no llegamos a comprender muy bien, cosas lituanas. El equipo contrario se juntó en un círculo para dar las últimas consignas, y nosotros, que andábamos un poco despistados les imitamos sin mucho convencimiento. Nuestro capitán, Javilón, comenzó con una arenga tranquila, hablando de la deportividad y la importancia de pasarlo bien. No sabemos si por la cara de incredulidad del resto, o porque él mismo se dio cuenta de lo que estaba diciendo, paró su exposición, y tras un claro y conciso “Que coño!!!!” transformó su discurso en uno más reconocible aderezado con exabruptos y menciones a las madres de los contrarios. Ya estábamos preparados, y se ponía en marcha el encuentro.

Las primeras jugadas, como siempre, supusieron un intercambio de golpes intentando medir las fuerzas del rival. En esa fase uno de sus tres cuartos rompió nuestra defensa y hubo que emplearse a fondo para pararlo ya dentro de nuestra zona de veintidós. Estaba claro, eran duros y el partido habría que currárselo porque los contactos no eran ni mucho menos de veteranos.

Pero pronto también pudimos comprobar que a través del orden y la continuidad les íbamos a crear problemas. Su organización defensiva colectiva dejaba más que desear que su implicación individual en los contactos, y por esa vía íbamos a poder hacerles daño. El partido estaba concertado a 3 tiempos de 20 minutos, y tardamos casi un tercio del primer tiempo en hacer el primer ensayo. El trabajo en touch de Tostado, Erik y Manazas, nos daba buenos balones, y a pesar de que alguno ya no se acordaba del 4 gatos ni recordaba lo que habíamos practicado apenas media hora antes, al final una jugada de delantera nos llevaba a un agrupamiento cerca de su zona de marca, un balón rápido a los tres cuartos que Jesús ponía en manos de Fernando Diez para que este rompiera a su marcador y lograra la primera puntuación a nuestro favor. Como novedad este año se tiraba a palos tras los ensayos, así que el propio Fernando hacía los dos puntos adicionales.

Desde ese primer ensayo descubrimos una debilidad en el equipo lituano que eran sus saques de centro. Una y otra vez su apertura fallaba el saque y nos daba una melé centrada o dejaba el balón colgado a la altura de nuestro tercera más abierto que con una cruz o con un apoyo cercano les ponía una y otra vez en apuros. En esta ocasión, tras no superar el centro del campo, les hacíamos una jugada clásica del repertorio liceísta, un yate. Paco levantaba la bola desde la melé al Chapero que fijaba a su ala antes de darle la bola a Gena para que, recordando viejos tiempos, se marchase hasta la zona de marca después de hacer un par de cambios de ritmo made in de la casa.

El juego se mantenía claramente a favor del lado azul, la primera línea formada por Avelino, Mitre y Paquete, hacía su trabajo con solvencia, y se encargaba de mantener a raya a los delanteros lituanos que no tenían mucho respecto por las zonas por donde entrar en las abiertas. Como antes avanzábamos, la touch funcionaba a la perfección con Tostado y Erik, y la tercera integrada por Javilón, Manazas y el Pre llegaba a los contactos bastante antes que los rivales. El Chapero y Jesús no tenían problemas de comunicación de balones a pesar de que el calentamiento había sido desastroso en ese aspecto, y los centros, Fernando y Pearson, no tenían problemas ni en ataque ni en defensa con sus pares lituanos. Por último, la tripleta trasera hacía daño en cada incorporación, y Gena, Borja y Angel Luis, ponían metros a favor las numerosas veces que les conseguíamos poner balones en sus manos.

En una de ellas, nueva carrera del Gena desde medio campo que vuelve a romper a toda su defensa. Pero esta vez, el rival más joven que en este periodo formaba como zaguero, no cesa en el empeño y ya casi en marca hace detenerse al Gena cuando ya cantábamos la tercera marca. Por suerte Fernando ha seguido en apoyo y recibe el oval de manos de Dani para lograr su segundo ensayo particular y poner el 19-0 tras convertir esta vez la transformación.

Antes del final de la primera parte teníamos la primera baja, un golpe en el tobillo de David nos dejaba sin su participación para el resto del encuentro. Nada grave, pero el resultado del encuentro hacía absurdo correr ningún riesgo mayor. Entraba por él Padilla que iba a jugar unos buenos minutos antes de tener que retirarse también lesionado en el segundo periodo con una distensión muscular en el brazo.

Y a punto de cumplirse los primeros 20 minutos, el MVP del partido, Tostado, iba a conseguir nuestra cuarta marca. De nuevo en una jugada de delantera que acababa rompiendo a ras el futuro presidente del Club. Tras la correspondiente transformación, cerrábamos ese primer tiempo con un evidente 26-0 y una sensación de superioridad muy clara, cuatro ensayos a cero lo confirmaban.

Llegaban los cambios y el equipo se reforzaba con la entrada de Fernando Mazo, Alf, Alberito y Julito Bonet en la delantera, y con George, Loco, Jordi, Zombie y Dani Largo. Todos se iban incorporando en este segundo periodo manteniendo la iniciativa de cara a nuestros intereses y no bajando la intensidad. A los pocos minutos sufríamos la ya comentada baja de Padilla, que se retiraba definitivamente con la lesión más preocupante del viaje (que no sea nada, Padilla). Pero antes ya le había dado tiempo en participar en el juego para la consecución del quinto ensayo obra de nuevo de Tostado tras una buena combinación de toda la delantera que desarbolaba al Gelizidis Vilkas.

Mediado el segundo periodo y tras un par de intervenciones de gran mérito también caía con un tirón en el gemelo Dani Largo. Y aunque el resultado no estaba en cuestión y las lesiones no eran de gran importancia, sí que podían empezar a hacer cundir la preocupación en la banda que este año dirigía de nuevo espléndidamente Apa, a quien acompañaban en labores de apoyo y ánimo el Chungo, Joinse, Javier Largo y Piraña (este último también ayudando con los vendajes). Para tranquilizar momentáneamente a la afición, Fernando Diez cerraba su hat trick de nuevo con una penetración entre centros. 40-0 a mediados de esta segunda parte debían ahuyentar cualquier tipo de fantasma de dimisión de nuestro mister. Pero como no, algún tímido silbido y grito de ¡Apa vete ya! se escuchó en el momento en que el jovencito lituano, ahora ubicado en labores de medio melé, salía escondido de la espalda de su enorme número ocho para conseguir sus primeros puntos. Y poco después, justo después de que Borja tuviera que abandonar el partido por un golpe en el labio que le dejaría con aspecto de palmípedo para toda la primera noche (jódete, guapo), y en medio de la desorganización defensiva por esa baja, los lituanos ponían el definitivo 40-14 de esta parte. Un empate a dos en ensayos que nos haría ponernos las pilas en el tercer tercio.

El cada vez más preocupante número de bajas, el cansancio, la distancia en el marcador, y, sobre todo, la invasión de mosquitos que nos estaba aniquilando ya a esas horas de la tarde en esa zona boscosa, nos hizo pactar una reducción de la duración del tercer periodo de juego a 10 minutos. Diez minutos intensos que dieron de sí para ver algunas de las mejores acciones del partido con jugadas de continuidad que fueron aplaudidas por los espectadores que se habían acercado a ver el encuentro. En la primera de ellas era Alf el que la culminaba con el séptimo ensayo, y tras él, en una acción parecida, con múltiples pases de toda la delantera, Alberito ponía por octava vez el balón tras la línea de marca. Y para finalizar una jugada por la banda acababa en manos de Jordi, que deslizaba su cuerpo junto al banderín para cerrar nuestro marcador en 59 puntos después de que Fernando no lograse transformar este ensayo, algo que sí había hecho en los dos anteriores.

Antes del final su número nueve se iba a lograr escapar por última vez llevando su puntuación hasta los 21 puntos, con lo que se finalizaba definitivamente el encuentro.

Tras el mismo, y el paso por unas duchas que olían a algo que los lituanos decían que era el río pero que a nosotros nos recordaba más a otro tipo de vertidos menos naturales, celebramos el tercer tiempo en el propio campo, un poco más alejados de la zona donde nos habían acribillado los mosquitos. Un tercer tiempo corto, este año sin canciones (se perdieron las gloriosas actuaciones de Javilón, Julito y Apa de Bruselas), en el que se produjo el intercambio de presentes, the famous plate of Talavera.

Y, como siempre, finalizada la gira se termina la crónica, que podría haber seguido con el curso de inmersión lingüística de lituano, la evidencia de no haber ido a casa de nadie a cagarse en su jardín, las interminables facturas en las terrazas o las jornadas gastronómicas nocturnas a base de ajo. Pero esas son otras historias que no se cuentan en estas crónicas.

Como siempre muchas gracias a todos por participar. Nos vemos el año que viene en Bratislava (o donde sea)

Participantes en la gira VILNA 2015:
Locaukas, Javilonas, Joinsaukas, Apalaukas, Chaperaukas, Chungkaukas, Campas, Jesusaukas, Alberitnas, Fernandaukas, Primitivas, Zombaukas, Angeluisaukas, Ojopipaukas, Andreas, Paquetaunas, Dimitrinas, Manazaukas, Avelinas, Pirañaukas, Fernandomazaukas, Genaukas, Padillaunas, Alfaukas, Georgaukas, Borjaunas, Presidentas, Julitaukas, Largaukas, Erikaunas.

Crónica: Por Pablo Berra

Leer 1685 veces

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. | Mapa WEB