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Viernes, 24 Agosto 2012 13:12

Fernando Díez Molina: “El Liceo debe volver a tener la ilusión y ambición de ser el mejor equipo de España”

El único jugador del Liceo que ha disputado un Mundial de XV (Gran Bretaña y Francia en  1999) y de VII (Mar del Plata en 2001, donde fue máximo ensayador) es uno de los culpables del actual momento de éxito de la selección española de Seven. Como liceísta, fue Campeón de España (en junior, juvenil y cadete) y de la Copa Ibérica; finalista de Copa del Rey en senior y capitán del primer equipo durante muchas temporadas. Referente para muchas generaciones de jugadores, sus placajes y calidad como utility back –jugó de zaguero, centro y apertura- le llevaron a vestir la camiseta del XV del León en 26 ocasiones. Fernando expone para www.liceo.com algunas de sus reflexiones sobre el rugby y el Club.

La selección española de rugby a siete –de la que eres entrenador junto a Tiki Intxausti- se ha hecho un hueco entre la élite clasificándose para las World Series y el Mundial de la modalidad  ¿Cuáles crees que han sido las razones de este éxito?

Tres años de trabajo y constancia. Seguir una misma línea e ir subiendo peldaños te hacen llegar al momento determinante en una buena predisposición; la dosis de suerte necesaria en toda competición ha hecho el resto.

El Seven será deporte olímpico en Río 2016. ¿Crees que tendremos posibilidades? ¿Qué supondría para nuestro rugby ser deporte olímpico?

A día de hoy es difícil saber si tenemos o no posibilidades, el momento de saberlo será en 2015. Ahora, el objetivo es mantenernos en las World Series -lo que supone estar entre los doce mejores equipos del mundo- e intentar meternos entre los diez primeros del Mundial de 2013 en Rusia. Es fácil intuir que su inclusión en los JJ.OO será algo positivo para el rugby; aunque ni siquiera la IRB sabe aún en qué grado. Para los países pequeños rugbísticamente hablando, sin duda será una gran oportunidad, una ventana para abrirse al gran público y los medios de comunicación.

La selección de quince también ha cosechado buenos resultados, con victorias ante Rumanía y Georgia. Sin embargo, la exigencia de la temporada de seven impedirá al nuevo seleccionador contar con algunos jugadores del máximo nivel. ¿Puede perjudicar el éxito del VII al XV?

Sólo la gente que no conoce a los jugadores puede pensar que no quieren compatibilizar VII y XV. Conseguir que los jugadores internacionales compitan al máximo nivel siempre es bueno. ¿Cómo conseguir que se retroalimenten las dos categorías? No es fácil, requiere un trabajo de la dirección deportiva para conseguir que los objetivos del XV sean igual de estimulantes que han sido en los últimos años los del seven.

El pasado julio se celebraron las elecciones a la presidencia de la Federación Española de Rugby con la victoria de Javier González Cancho ¿Qué le pedirías a la nueva directiva?

Que haga rugby. Que las decisiones que tomen las hagan pensando en los que dedican muchas horas a nuestro deporte, en muchas ocasiones sin ninguna recompensa.  Pediría políticas para que el rugby crezca y que los niños quieran practicarlo; políticas que faciliten la vida a los clubes. Y que cuando se equivoquen, sepan rectificar; así se conseguirá que todo el rugby español reme en la misma dirección.

La crisis está pasando factura a algunos clubes españoles que se ven obligados a prescindir de algunos de sus jugadores. ¿En que medida crees que puede afectar la situación económica al  buen momento que vive el rugby en nuestro país?

Es evidente que una crisis afecta a todos los ámbitos, el deportivo incluido. Sin embargo, hay campos donde se puede mejorar en este momento e incluso crecer. En una época como la que estamos viviendo para lograr un margen de mejora, debemos optimizar los recursos y potenciar los valores humanos. Así, cuando sea más fácil obtener financiación tendremos mejores estructuras.

Tu hijo Carlos ha empezado a jugar este año al rugby ¿Qué valores aporta nuestro deporte a la formación de los niños?

Mi opinión es que no sólo el rugby, sino todos los deportes de equipo aportan valores de compromiso, solidaridad y compañerismo; mientras que en los individuales cuenta más la superación o el esfuerzo personal. Puedo intuir que el contacto del rugby te hace enfrentarte a situaciones en las que tienes que ser fuerte, un reto que compartes con tus compañeros creando lazos que en otros deportes pueden no ser tan profundos.

¿Cómo has vivido la transición de jugador a entrenador?

Son dos modos distintos de vivir el rugby. A veces tienes la sensación de que toda la vida has jugado para luego poder ser entrenador. Ahora mismo me siento como un chaval de diecisiete años que va a debutar en senior, pero en otra etapa: la de entrenador.

Pasemos a hablar del Liceo. ¿Has pensado colaborar de alguna manera con el staff técnico?

Me gustaría poder encajar las piezas para que así fuera, ya que tengo poca disponibilidad ahora mismo. Me apetece formar parte de un proyecto y un equipo donde tengamos la misma filosofía de trabajo y yo pueda ser útil.

Esta temporada, los resultados de nuestra escuela han sido impecables; sin embargo, el senior aún está lejos de volver con garantías a División de Honor ¿Qué nos falta para volver a la máxima categoría?

Realmente, lo que más he echado en falta en los últimos años es volver a tener la ilusión y la ambición de querer ser el mejor equipo de España, en los entrenamientos y en los partidos. He dejado de ver ese equipo que quiere ser el mejor; ya sé que querer no es poder, pero esas ganas te colocan en el camino para trabajar y serlo.

Junto a otros muchos jugadores de tu quinta –Mitre, Baby, los hermanos Macías,…- no estudiaste en el Liceo, sino que vienes del barrio de Hortaleza. Una de las principales líneas de actuación de la nueva directiva es la de ‘abrirse al distrito’ ¿Cuáles crees que deben ser algunos de los pasos a seguir en este sentido?

Es complicado potenciar la identidad del Colegio y de sus instalaciones como gran fuente de generación de jugadores para nuestra escuela, y luego querer presentarte a Hortaleza como un club de barrio, aunque los que estemos dentro sepamos que sea así; y es que además de ser un club de barrio, hay que parecerlo. Como comentó nuestro Director Técnico Paco Usero en la última Asamblea, debemos conseguir la entrada en el barrio compitiendo en calidad. Quizá nos basamos demasiado en el Colegio, puede que los padres de los niños de Hortaleza nos vean aún poco cercanos; aunque sé que es muy difícil lograr ser un equipo del distrito sin renunciar a lo que es el Colegio.

¿Qué permanece y qué ha cambiado en el Club desde que empezaste a jugar en los noventa?

Hoy hay muchas cosas mejores: estructuralmente, es un club más fuerte y grande; la directiva es más cercana al jugador y al entrenador y trabaja más en el campo. Pero se echa en falta una generación como la de los rugbiers de hace unos años que transmitían emociones, valores,… Deberían volver a ponerse en el campo este tipo de cosas; algo que no se entrena, sino que se tiene y se contagia. Tendríamos que volver a involucrar a esas personas para que impregnen ese espíritu en el Liceo de hoy.

Has sido el único liceísta que ha participado un Mundial de Rugby a XV. Cuéntanos que supuso para ti poder vivir el sueño de todo jugador…

En el momento en que vivíamos esa experiencia, pensábamos que era la consecuencia del trabajo y que iba a ser la primera etapa de un camino en el que nuestro rugby estaría más cerca de la élite. Pero, pasado el tiempo, se percibe que fue casi como un punto y final, una ocasión única que espero que pronto deje de serlo. El tiempo le ha dado un valor añadido, tenemos que trabajar entre todos para volver a vivir algo así.

Mini Cuestionario

Mejor jugador extranjero: Jonathan Davies

Mejor jugador nacional: Pablo Feijóo

Mejor jugador del Liceo: Jose Alcalde

Un estadio: Hong Kong Stadium

Un partido: XV Madrid contra Escocia en La Peineta (1995)

Un entrenador: Tomi García

El tercer tiempo más recordado: Como jugador, cuando logramos la clasificación para el Mundial de 1999 contra Portugal en Murrayfield. Como entrenador, en el seven de Hong Kong, tras obtener el pase a las World Series

Un momento rugbístico: Mi último partido con el Liceo contra el Cisneros. Nadie sabía que iba a retirarme y cuando lo anuncié por sorpresa en el vestuario, mis compañeros empezaron a aplaudirme durante varios minutos. Esta ovación me pareció el mayor acto de respeto que nadie pueda imaginar. 


 

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