FOTO DEL PRIMER EQUIPO DEL LICEO EN EL CENTRAL, 1968 (Imagen mejorada con IA)
Pepe M. Carrascosa
Este sábado a las 15,00 (un horario digno de Seis Naciones), Complutense Cisneros y Société Générale Liceo Francés disputan el derby de la capital, un encuentro que determinará el honorífico título de conocer al ‘primer equipo de Madrid’, al término de la fase regular de DH.
En esta penúltima jornada, ambos quinces tienen la permanencia asegurada y un pie en el playoff. Los colegiales ocupan la cuarta posición; y los de Fernando Díez, la quinta. Hay algo más en juego, disputar la eliminatoria de cuartos de final a partido único en casa como equipo local; para ello, ambos clubes necesitan sumar puntos.
En la última jornada, los de Telleriarte visitarán Las Terrazas para medirse a ARU (adelanto de la Final de Copa del Rey del 2 de Mayo en Butarque); y los del casco alado reciben a La Vila (sábado 18, a las 17h.). Con los tres primeros clasificados a una distancia considerable de puntos, Cisneros y Liceo pugnan por ese cuarto lugar, que da derecho a la deseada localía. Un playoff por el título en el Urtubi, nada menos, después de tantos años en DHB. El sueño de la Marea Azul.
Además de la clasificación final, hay más cosas que convierten el partido del sábado en una cita obligada para la afición liceísta. Por primera vez en la temporada, los del Urtubi podrán jugar con sus dos ‘leones’ a pleno rendimiento con sus lesiones superadas. Titi y Lucas podrán saltar al campo (si los técnicos lo consideran oportuno) para reforzar la primera línea. Los terceras Pedro y Juli también estarán disponibles. Y los tres leones sub20 vuelven de su concentración para preparar el próximo Mundial: Bosco y los dos Marcos (Sanz y López).
En la pretemporada, el Liceo jugó un amistoso contra Cisneros, demostrando adaptarse a la hierba y a las dimensiones de ‘la catedral’ de nuestro rugby: un entorno especial, old school, con gradas capaces de albergar a 12.000 espectadores (aunque el buen aficionado sabe que es mejor ver el partido desde el césped de sus laderas con un mini). Allí han jugado JPR Williams, Gregan, Jenkins, Hastings o Sella. Un campo ancho, con espacio para nuestros ‘flying fidjians’ y los 50-22 de Adriwilko.
En el Central, ganamos una Copa Fer (a la Moraleja, por 44-20, en 1995); Mitre levantó la Copa Ibérica Juvenil en el 92 contra Cascais (con el actual entrenador Fernando Díez en ese equipo) y disputamos una Copa del Rey (en 2001, contra Canoe: derrota por 37 a 20). Y en una primavera de 1968, quince locos jugaron el primer partido del Liceo, con camisetas alquiladas al SEU iniciando nuestra larga Historia (fueron Juan Manuel Abel, José Luis González, Pierre Rousselin, Hervé Bloesch, Esteban Ruiz, Manuel Cabrero, Michel Vert, Robert Louison, Javier Bacle, Paul Moratille, Gérard Gervier, Jean Larrive, Pedro Ortún, Manuel Peraita y Micky Volkaert). Los originals de Luisón Abad, a ellos les debemos todo.
Cualquiera que haya jugado en el vetusto Estadio Nacional Complutense, inaugurado en 1943, y subido las escaleras desde los vestuarios, sabe que es un campo especial; con sus altos árboles, la visera de su palco y su entorno monumental. Probablemente sea el segundo campo más bonito del mundo, tras el Stade Ramón Urtubi. ¡Ah, y además venden cerveza! (aunque ya no esté ‘Larry Bird‘ de camarero).
¿Os lo vais a perder? #AllezLycée





