Un equipo de Primera
El CR Liceo Francés Femenino ha escrito una de las páginas más brillantes de su historia con su ascenso a Primera Regional. En un partido decisivo contra Industriales, las liceas demostraron su carácter, esfuerzo y calidad para llevarse la victoria por un ajustado 17-20. Un triunfo que no solo sellaba su campeonato de liga, sino que también culminaba una temporada impecable.
Hace 4 años que Dani Pérez decidió encargarse de este proyecto para volver a sacarlo a flote. Con él, numerosos entrenadores como Carlos Iglesias y Redu Dahbi, así como los actuales Chechu Moix y Wendy Klesta, han confiado en volver a ascender a este equipo a la primera liga regional.

El head coach, Dani Pérez, resumió con claridad en su crónica el encuentro: “Nuestras chicas salieron al campo sabiendo todo lo que había por ganar. Un duro Industriales nos recibía en su casa con ganas de mantenerse con vida en la lucha por la liga. Concentración, trabajo, esfuerzo y, sobre todo, colaboración fueron las claves para la victoria. Tras el pitido final del árbitro, la alegría y el orgullo se hicieron notar en el Cantizal que, tras el pasillo, vivió la fiesta de nuestras chicas”.
La victoria fue el reflejo de una temporada impecable, en la que el equipo ha dominado la competición con autoridad, consiguiendo el ascenso matemático a falta de una jornada y sin conocer la derrota en todo el curso.


El proceso detrás del éxito
Para el entrenador Chechu Moix, este ascenso no es solo el resultado de una temporada, sino de un proceso de reconstrucción que comenzó tras la caída del año pasado. “Lo más difícil de la temporada para el staff fue la gestión de devolver la ilusión al conjunto de jugadoras que el año pasado no habían conseguido el objetivo de ascender y que se enfrentaban a un reto que ya les quedaba pequeño, con bajas importantes en el grupo. A partir de ahí, las jugadoras con más peso cogieron el liderazgo del equipo, empujando a todas a seguir mejorando y manteniendo la motivación, siempre bajo la premisa y el mensaje de que éramos las mejores y había que demostrarlo”, explica.
Pero el liderazgo interno no fue el único factor clave. A lo largo de la temporada, el equipo ha ido incorporando nuevas jugadoras que, lejos de necesitar un periodo de adaptación largo, supieron integrarse y responder al alto nivel de exigencia del grupo. “Las nuevas incorporaciones que fueron llegando desde el inicio hasta la mitad de la temporada fueron capaces de ponerse al día y mantener el nivel de exigencia que veníamos teniendo desde la temporada anterior. Eso ha sido clave, porque no solo han sumado talento, sino que han entendido desde el primer momento la mentalidad del equipo”.
El resultado de todo este trabajo no ha dejado lugar a dudas: un equipo sólido, compacto y con una identidad clara. “Con esto como base, el resto del trabajo salió rodado. La confianza y la seguridad en nuestro juego han sido una constante, y el domingo terminamos de demostrar el dominio que tenemos sobre la liga asegurando un ascenso matemático a falta de una jornada y manteniendo el registro de derrotas de la temporada a 0”, concluye Moix.


Un ascenso con identidad
Más allá de los resultados, este ascenso es el fruto de una filosofía de equipo basada en valores sólidos. Wendy Klesta, entrenadora del equipo y antigua jugadora del Liceo, lo dejó claro: «Este ascenso es el resultado de dos grandes factores. Primero, el esfuerzo y compromiso de cada jugadora, junto con la dedicación del staff, que han construido un proyecto deportivo sólido y en el que todas confiábamos. Pero también se basa en algo más profundo: el talento y la actitud de todas nosotras, guiadas por los valores del rugby: sacrificio, respeto, humildad y solidaridad. Al combinar esta pasión con el honor de defender los colores del liceo, el ascenso era inevitable».
La capitana Paula Pascual, una de las grandes líderes del equipo, también subrayó la importancia del esfuerzo colectivo: “El ascenso es del todo merecido y para nada fortuito, es la suma del esfuerzo diario, el trabajo individual, las frustraciones, las alegrías, los llantos, todas esas palabras de aliento y el apoyo de las compañeras». Además, hace hincapié en recordar a todas las personas que pasaron por el equipo: «Creo que la clave de este éxito es el sentimiento de pertenencia de todas y cada una de las chicas que han pasado por este equipo y nos han dejado su grano de arena, el ascenso es de todas ellas también.”.
Esa unión dentro y fuera del campo es lo que ha convertido este ascenso en algo aún más especial. Anita Villarrubia, subcapitana, confesó la emoción que sintió al compartir la victoria: “Nunca había sentido una victoria tan compartida. Es mía y del equipo, pero también de mis padres, mi hermana, la grada, el staff y todas las jugadoras que no jugaron ayer. El Liceo femenino cada vez es más grande en cuanto a sentimiento”.
Por su parte, Irene Muras, tras cuatro años en el equipo y dos como subcapitana, destacó que el Liceo es mucho más que un equipo de rugby: “Es una familia. Una familia formada por quienes nos han acompañado en cada paso: el staff, la afición, las compañeras, amigos y familias. No ha sido fácil, pero ha valido la pena. Y esto no termina aquí. Seguiremos creciendo y demostrando que este equipo está hecho de algo especial”.


Mirando hacia el futuro
Con el ascenso en el bolsillo y un equipo que ha demostrado estar preparado para el reto, el Liceo Francés Femenino afronta con ilusión su nueva etapa en Primera Regional. Esta temporada ha sido la prueba definitiva de que tienen talento, mentalidad y unión para seguir compitiendo al más alto nivel de la región.
El CR Liceo Francés Femenino ya es un equipo de Primera, no solo por su nuevo estatus en la liga, sino por el espíritu que lo ha llevado hasta aquí.

Si aún no has leído el artículo que escribió el periódico vecinal de Hortaleza sobre las Liceas, pincha aquí: https://www.periodicohortaleza.org/club-de-rugby-liceo-frances-femenino/